Planificación de viaje

Viajar, además de ser una experiencia maravillosa, es también un cúmulo de experiencias, imprevistos y problemas.

Para disminuir la incertidumbre, no perder plata y lanzarse en picada a tus vacaciones sin mayores preocupaciones, es indispensable la construcción de una guía de ruta y si eres un poco obsesivo, quizás te animes hasta a tirar algunas líneas de protocolos e itinerarios.

Un mapeo pensado y reposado antes de iniciar tu viaje es algo bastante necesario, ya que ayuda a disminuir la posibilidad de error y problemas con la consecuente pérdida de tiempo.

¿En qué me tengo fijar al momento de viajar?

¿Cuáles son los puntos más relevantes al momento de armar un viaje? ¡Sigue leyendo!

Movilización

Comprar pasajes con anticipación puede sonar a consejo que te daría tu mamá, pero es muy cierto y necesario.

Además, es posible que te salgan más baratos, ya que las aerolíneas o empresas de buses tienden a rebajar los precios de los tickets si los adquieres con tiempo.

Si tu onda es más libre y tienes planificado salir a mochilear, un estudio a las rutas por las que andarás no le hará mal a nadie (menos a ti).

Revisa las rutas más transitadas y convenientes para llegar a tus destinos y pide consejos a otros mochileros que hayan tomado esos caminos.

Guarda siempre un poco de plata que te permita salir de imprevistos, porque como diría tu sabia madre: «es mejor prevenir que curar».

Seguros

Si vas fuera del país debes considerar la contratación de un seguro de viajes. Tú sabes que Murphy no perdona y seguro te da apendicitis cuando estás en la isla más recóndita de todo el mundo, así que no te arriesgues.

Asegurar la maleta también puede ser una buena idea si llevas cosas de valor en ella, porque es bien sabido que en los aeropuertos no son muy amables ni cuidadosos con nuestro equipaje.

Si viajarás dentro de Chile, lleva siempre tu botiquín preparado para curar heridas y algunos medicamentos básicos: dolor de estómago y sus asociados, dolor de cabeza, fiebre, desinfectante, apósitos y algunas banditas para heridas pequeñas.

Alojamiento

No es lo mismo viajar a un pueblito al sur de Chile que viajar a otro país en donde no hablas el idioma y no conoces a nadie.

En la primera opción, no hay problema con que llegues sin saber donde quedarte porque probablemente las opciones son pocas y, en el peor de los casos, la gente es tan amable que quizás te cedan una cama en su propia casa.

En la segunda opción, la cosa se pone un poco más color de hormiga, así que es mejor ir preparado.

Pide recomendaciones e investiga con detalle el sector en dónde te quedarás, además, una muy buena opción es utilizar sitios web como Airbnb o Despegar para tener acceso a las opiniones de otros viajeros y al contacto directo con los dueños o encargados del lugar de llegada.

Otro punto a favor respecto al uso de estos servicios, es la posibilidad de conocer gente que vive en la ciudad o localidad que visitas, la que te puede orientar respecto a las rutas y mejores lugares de visita. Además, conocer gente en otros lugares siempre es muy lindo, no pierdas la oportunidad.

Comida, pasatiempos y traslados:

Sea donde sea que vayas y sin importar tu plan inicial, llevar dinero para comida y traslados es fundamental para poder pasar unas vacaciones tranquilo.

Si a esto le sumas la posibilidad de tener distracciones mientras recorres el nuevo lugar, el monto se va haciendo un poco más grande.

No es necesario llevar millones para esto, porque opciones hay para todos los bolsillos, pero sí es importante que consideres una suma adecuada a la realidad del país o ciudad que visitas.

Lo peor que te puede pasar es que tengas que pagar el triple de lo que estás acostumbrado por comida sin antes haber chequeado el costo de vida en tu destino, así que ¡a investigar!

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