El grupo, que funcionaba en el barrio de Villa Crespo en Buenos Aires, Argentina, es acusado de trata de personas, abuso sexual y ejercicio ilegal de la medicina.

Al menos 19 personas fueron detenidas tras la desarticulación de una organización criminal con ramificaciones en Estados Unidos y en Uruguay, que operaba como una secta en Argentina.

El grupo fue acusado de trata de personas, abuso sexual y ejercicio ilegal de la medicina, entre otros delitos.

Pese a que operaba en distintas sedes, una de las más importantes se encontraba en el Barrio de Villa Crespo en Buenos Aires.

Durante el operativo fueron encontradas al interior de un edificio unas 66 personas que serían víctimas de la organización. El modus operandi de esta banda era captar a las personas bajo la fachada de la Escuela de Yoga de Buenos Aires y la clínica ‘CMI Abasto’.

Pero dicho inmueble no fue el único allanado por la policía, ya que se realizaron 50 operativos similares, en los que quedaron detenidos un total de 24 personas.

¿Cómo funcionaba la secta?

El edificio de Villa Crespo, según se detalló, era utilizado para captar a las víctimas, ya que en él operaba la Fundación Escuela de Yoga, que se vendía como una “escuela filosófica”.

Una vez dentro, se le obligaba a los ‘alumnos’ a mantener relaciones sexuales con gente poderosa. La Policía Federal Argentina explicó que en ese sentido, el dinero conseguido por los delitos cometidos ingresaba al circuito legal mediante inmobiliarias y una escribanía que pertenecen a BA Group, por lo que la situación era aún más compleja.

En el mismo lugar además se les vendía a las personas la promesa de terminar con “los males del SIDA y las drogas” y el “desarrollo de la felicidad”, consignó Infobae.

Pero más allá de la explotación sexual, el tráfico de influencias y el lavado de activos, también se conoció que captaban a gente en el extranjero, proponiéndoles la “cura del sueño”: los traían drogados a Argentina, aislándolos de su familia y realizaban maniobras para obtener diferentes beneficios económicos.

La coordinadora del Programa Nacional de Rescate a Personas Damnificadas por el Delito de Trata (PNR), Zaida Gatti, dijo en un comunicado que, entre las personas encontradas en los sitios allanados, algunas estaban desde “hace décadas rindiéndole culto al líder de la congregación, tiempo en que anulada su voluntad y su autonomía”.

Gatti señaló que, a pesar de que las víctimas contaban con libertad ambulatoria, la organización lograba tener que estas personas tuvieran una “dependencia absoluta” del grupo.

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